HISTORIAS DE FAMILIA (1)

LES PRESENTO A MI TATARABUELA IEMINA TEDESCHI

IEMINA TEDESCHI (1873-1951). IMAGEN PROPIA DE BUSCANCESTROS.

Siempre me llamó la atención su imagen, me gustó su nombre (tal vez por lo original) y me impactó su vida. O lo poco que supe de ella. Por eso me permito compartirla.

Nacida como la mayor de diez hermanos fue aparentemente sostén de muchos de sus familiares y de su madre en los últimos años y le tocó sufrir demasiado por la época en la que vivió.

Ella era “Ama de casa”, italiana y nacida el 3 de abril de 1873 en Pietrasanta (provincia de Lucca). De adolescente se casó con el escultor Alpinolo Guastini y tuvieron 4 hijos varones. Lino, Duilio, Luigi (mi bisabuelo) y Frugolino.

Resumiendo puedo decir que le tocó ver morir a varios de sus hermanos, enviudó joven y peor aún perdió a sus dos hijos mayores en la guerra de Libia (aún busco las actas de defunción de mis tíos bisabuelos). También “perdió” a su tercer hijo Luigi quien se vino de muy jovencito a la Argentina a probar suerte y que tiempo después al casarse con una argentina hija de españoles (Elena González), dio inicio a mi familia en éste lado del mundo.

Mi bisabuelo Luigi Guastini (siempre fue Luis en Argentina) estaba en Buenos Aires con apenas 17 años cuando empezó la Primera Guerra Mundial en Europa. Fue obligado por su gobierno a volver a Italia para pelear por su patria. A él no le gustaba la violencia para nada. Pero el hecho de no poder volver nunca más a su tierra si no se alistaba en el ejército y por ende no volver a ver más a su madre fue motivo suficiente para regresar a Italia. Allí estuvo dos años, y en la “Gran Guerra” vivió cosas espantosas que nunca quiso contar en detalle pero que siempre rechazó. Vió morir a su abuelo y a su padre, sobrevivió a la guerra, fue condecorado y regresó a la Argentina.

Mi mamá y mi abuelo recordaban siempre las añoranzas del “viejo” Luis de querer volver una y otra vez a su tierra natal para abrazar a su “Mamma” de nuevo. Así año a año, y por problemas económicos nunca pudo cumplir con ese sueño. Se escribían si y en los últimos tiempos hasta se mandaban fotos. Pero no era lo mismo.

Iemina entonces fue abuela y hasta bisabuela a la distancia. Jamás salió de Italia. Tuvo que sufrir otra vez la guerra con el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Mi bisabuelo la pasaba mal sabiendo que de tenerla en Argentina su “Mamma” estaría más segura. Pasó hambre y malos momentos, pero otra vez, Iemina sobrevivió el horror. Ésta vez, el paso de la guerra la dejó diabética porque “se comía lo que se podía y cuando se podía” y también empezó a perder la vista. Contaba ya con 72 años. Y Luis siempre pensando en viajar a verla pero no contando con el dinero suficiente.

Hace poco me animé y escribí una carta en italiano (o algo parecido a ello) al municipio de Viareggio, muy cercano a Pietrasanta y lugar donde sabía que había fallecido mi tatarabuela Iemina. No sabía cuando ni a que edad, sólo el lugar y que había “sobrevivido a las dos guerras” por dichos de una tía abuela que tiene hoy 90 años. Increíblemente me contestaron al día siguiente y en el archivo adjunto venía una copia del acta de defunción de Iemina.

Se imaginan mi felicidad por tal hallazgo! Falleció a los 78 años, el 9 de enero de 1951. Diabética y totalmente ciega.

Mi bisabuelo Luis la lloró de lejos (sin dejarse ver según me contaron porque “eso estaba mal para un hombre”).

LUIGI O LUIS GUASTINI (1899-1981). IMAGEN DE BUSCANCESTROS.

Recién 9 años después, en 1960, con 61 años él y cuando ya su pasar económico mejoró, viajó en Barco a Europa desde Buenos Aires con su esposa para “verla” (también recorrieron España para que mi bisabuela Elena conozca la tierra asturiana y gallega de sus padres).

Aún imagino que lindo hubiera sido que esa visita al cementerio 42 años después hubiera sido en realidad un abrazo entre madre e hijo. Se esperaron toda una vida. No me quiero hacer el poeta ni el sentimental pero lo pienso y se me caen las lágrimas. La distancia es cruel y más aún en esa época.

Volviendo a lo genealógico, descubrí también con sorpresa que el apellido de mi tatarabuela “Tedeschi” es sinónimo de germano o sea de alemán! (Hay una rica historia en ese sentido y en la inmigración de Alemania al norte de Italia en la Edad Media).

Y yo que encontré que hasta aproximadamente 300 años atrás sólo tengo ascendencia en gran medida italiana, también argentina, española, uruguaya (y tal vez “criolla”) ahora me vengo a enterar que más atrás en el tiempo podría tener ancestros alemanes. Ese parece ser el legado de Iemina para que en mi familia no la olvidemos y “la sigamos buscando”.


Nicolás Adrián Arata

Periodista deportivo, investigador y recopilador, autodidacta y apasionado por la historia y la genealogía.

Nota de archivo (23/11/2017)


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